Cómo mejorar la actuación en juicio es un problema que preocupa a muchos profesionales (peritos psicólogos o de otras especialidades, letrados e incluso a jueces, fiscales etc) y a los propios clientes. La oratoria va a depender de varios factores, algunos intrínsecos (personalidad, autoestima, habilidades sociales etc) y otros extrínsecos (factores situacionales, presencia física etc).
Trabajar los factores intrínsecos necesita una mayor dedicación que, en función del grado de déficit y de la capacidad de la persona, pueden mejorarse con un simple libro de autoayuda, o pueden necesitar la ayuda de un profesional de la psicología.
Valorarse a sí mismo, conocer las cualidades positivas y tener claro que en el procedimiento cada uno tiene su papel, su conocimiento, sus fortalezas y debilidades, puede ayudar.
Por otro lado, existen organismos como la Escuela de Técnica Jurídica en el que se realizan simulaciones de juicios en salas reales, y también hay publicaciones interesantes que abordan esta cuestión (P. Ej. «Manual de actuaciones en sala. Técnicas prácticas del proceso civil», específico para letrados y jueces estructurada en torno a las diferentes fases del proceso: audiencia previa, juicio ordinario, juicio verbal… la pericial, la testifical, etc).
Algunos consejos rápidos a tener en cuenta al realizar una intervención pública son:
– Preparar bien el contenido de la misma: conocer a fondo todos los aspectos del caso y el tema del que se va a hablar, haciendo referencia a algún aspecto del que se es experto (sobre todo esto se aplica a los peritos); anticiparnos a la información que pueda tener la otra parte, hacer de «abogado del diablo» con nosotros mismos,
– Coordinar bien la intervención de todas las personas y profesionales implicados en el caso, organizar el trabajo con tiempo.
– Evitar el bloqueo: puede ayudar tener en mente palabras claves del tema (un esquema previo lo facilitará) o tratar de imaginar cuál podría ser nuestra respuesta si llega a pasar realmente (actuar con naturalidad, con sencillez, y usar el sentido del humor si es necesario, contribuirán a restar importancia al hecho y disminuir las probabilidades de que vuelva a ocurrir).
– Cuidar el lenguaje corporal y el tono de voz, que muestren firmeza, que el volumen y la velocidad sean óptimos (ni excesivamente bajo ni muy alto), realizando las pausas que sean necesarias para dar énfasis al contenido
– Analizar exposiciones en vídeo o presencial de otros colegas o profesionales de otras ramas profesionales.
– Evitar dar un discurso cargado de tecnicismos y tópicos que resulten pedantes y excesivamente preparados. Al fin y al cabo todos los profesionales que se encuentran en la sala son humanos, trabajadores cada uno de lo suyo.
– Evitar estrategias agresivas que se centran en desacreditar constantemente al contrario; no criticar a quien no está presente y no puede defenderse.
– Cuidar la imagen, el aseo y la limpieza. En función del público al que nos dirijamos, se recomienda que la ropa sea más o menos formal, y el color más o menos intenso, pero la limpieza y aseo son imprescindibles.
Por supuesto, conocer al juez que dictará sentencia (sentencias previas, inclinaciones etc) puede ayudar a anticipar lo que encontraremos. La práctica y el saber observarnos a nosotros mismos y a los demás aprendiendo de esa observación, nos ayudará a mejorar con el tiempo.

